Como cada año!!

Roque de León

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Cuando concluye un período y da paso al siguiente los seres humanos sin excepción, organizados o no, esbozan gestos de alegría al igual que de tristeza al repasar y visualizar los resultados positivos o negativos de sus acciones en el lapso de tiempo transcurrido y evaluado.

A otros les sucede peor ya que ni siquiera hacen un alto para reflexionar y asignar una calificación a las ejecutorias del tiempo que termina para corregir los desaciertos y estructurar un nuevo plan.

Una correcta coordinación y uso de los recursos disponibles es lo que a muchas personas e instituciones les hace falta para lograr con éxito los resultados planteados que deben conducirlos a un futuro más promisorio.

Para hacer un plan que abarque períodos de tiempos determinados no hay que ser un experto, sólo debemos conocer qué queremos lograr, con cuáles recursos los alcanzaremos, de esos qué y cuántos tenemos y los que nos faltan con sus posibles fuentes de consecución.

Al concluir por ejemplo, un año para dar paso al siguiente todos esbozamos el deseo de felicidad y prosperidad, que está muy bien, pero hay que preguntarse cuántos estamos dispuestos a variar nuestro estilo de vida consumista que cada día sumerge a tantos seres humanos e instituciones en el mundo de gastos adelantados no productivos por encima de nuestros ingresos y posibilidades.

También hay que preguntar si estamos dispuestos a modificar el estilo de vida que frena e impide el proyecto de ahorros individuales que nos conduzca a incursionar en inversiones que más tarde nos introducirán a ese tan anhelado crecimiento que luego ha de convertirse en un sostenible desarrollo.

Todos deseamos ser prósperos pero ignoramos que la prosperdidad de un país reflejada en los parámetros que miden su crecimiento viene dada por la capacidad de ahorros individual de sus ciudadanos.

Hoy cuando posiblemente estoy fechando y haciendo público mi último artículo del año 2022 para más adelante dar paso a los del 2023, como alguien que desde la etapa de su juventud ha hecho vida en las áreas Financiero-Administrativas tanto en la parte docente como en la práctica, quiero dejar en el ánimo y entendido de usted que lee este párrafo que: no hay realizaciones, crecimiento ni desarrollo sin un plan bien elaborado donde se contemplen además, los ahorros personales e institucionales.

Esos cambios a los que muchos hacemos alusión no se darán con tanta facilidad si en las familias e instituciones no es asimilado el concepto de que parte de lo que recibimos como ingreso debe ser ahorrado para construir una sociedad con sólidos cimientos y fuertes estructuras, donde la equidad no sea un anhelo sino una realidad, construida de igual forma por todos.

Al llegar a la conclusión de cada período debemos sentarnos con sentido crítico para analizar cuál ha sido nuestro aporte al bienestar de la familia a la cual pertenecemos y al entorno que nos rodea, dependiendo de las conclusiones obtenidas podremos medir el grado de incidencia que tenemos en el crecimiento de nuestro país, el cual generará el bienestar y los cambios que a diario a garganta llena pedimos.

Primero debo cambiar yo con mis hábitos y luego exijo que cambie lo demás!!

ROQUE J. DE LEON B. (MAE)
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL
MIEMBRO DEL SNTP Y EL SINLOPP

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