Juventud: Etapa dorada que marca el propósito de existir de los seres humanos.

Roque De León, articulista de El Atlántico
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Al pensar en ese segmento de la población llamado Juventud hacemos presente el período de la vida que precede a la niñez y a la adolescencia, donde imaginamos que todas las acciones que ejecutamos deben ser aplaudidas y celebradas por ser jóvenes.

Mas, cuando buscamos el significado y la esencia de esa brillante etapa en la existencia de los seres humanos, en la que dejamos fluir una corriente de ideas para proyectar el bienestar personal y el del entorno que nos rodea, identificamos que aunque es localizada en la vida media; está presente en cada momento en que aportamos nuestros juicios para contribuir con el crecimiento de nuestros semejantes.

Cuando la niñez y la adolescencia son bien guiadas y acompañadas garantizamos una juventud comprometida con el sostenimiento de una sociedad: honesta, segura, educada y mejor formada; pero sobre todo equitativa, progresista, equilibrada y organizada que genera tranquilidad para todos.

La juventud con las características anteriores conduce a una población adulta capaz de sostener el desarrollo institucional que nos libere de: la corrupción administrativa en los sectores público y privado, Justicia y Ministerio Público infuncionales en un alto porcentaje y funcionarios electos y nombrados que nos avergüenzan.

No basta con tener un día dedicado a ese segmento social donde un grupo reducido es clasificado como “sobresaliente” y en un acto organizado a tales fines se les resalta el momento que viven, leen sus semblanzas, se les entregan placas o pergaminos y probablemente, reciben algunos premios materiales y/o en metálico; mientras poco se hace para mejorar las condiciones y que ese grupo se haga más numeroso y fuerte.

Tampoco es suficiente el discurso de que los integrantes de ese segmento poblacional es el futuro del país, cuando conocemos que es el presente y nada se hace para fortalecer las familias que son las que aportan esos jóvenes, con los que tenemos que liderar en la actualidad.

Como si eso fuera poco, a diario son bombardeados con la promoción de los antivalores en su propio ambiente y por los diferentes medios de comunicación sin que las autoridades hagan algo para evitarlo; en muchas ocasiones, son parte del problema.

Hace falta una estructura Socio-Política y Económica que garantice a la gente joven de cada época el entorno adecuado para generar la corriente y el nivel de pensamiento requerido que perdure en el tiempo como prototipo de renovación en el momento justo, sin necesidad de traumas.

Hay seres humanos que por sus aportes al colectivo se convierten en ejemplo de eterna juventud, de los cuales cada uno tiene su listado, en mi caso es largo, pero basta con mencionar algunos como son: mis padres Eustacio de León Martínez (Chito) y Carlota Borbón (Mamá Chichón), Doña Rosa López de Merette, Doña Sol Graveley, Don Hugo González López, mi hermana-madre Herminia de León Borbón; entre otros tantos, que falta espacio para mencionar. Aporte usted tambien los suyos…

Requerimos un modelo social de desarrollo humano donde se enseñe a nuestros jóvenes, además de pensar, que no es más interesante la que más deja ver de su cuerpo o el que mayor cantidad de tabaco y hookah (juca) inhala; de igual manera, que no es el mejor negocio el bar que se instala con el dinero que es fruto del blanqueado o lavado de bienes y se convierte en el centro del narcotráfico, trata de personas y todas las aberrantes modalidades del crimen organizado.

Construyamos una sociedad de permanente juventud sostenida por los buenos valores, donde al impregnar sentido a nuestras vidas estructuramos un legado indestructible.

ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)
DIPLOMADO EN: TECNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL
MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP

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