La etapa de la pasarela

Ángel Artiles Díaz/articulista de El Atlántico

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Uno ve con alegría cómo muchos nuevos funcionarios no desperdician ninguna oportunidad para posar ante cualquier cámara, sin importar la cantidad de pixeles ni la trascendencia del medio de comunicación. Eso, por el momento, no tiene mayor importancia, debido a que esa forma ingenua de celebrar un nombramiento no le hace daño a nadie. 

Si algo malo pudiere generarse de ese tipo de celebración podría ser la prolongación de esa etapa de pasarela más allá de lo prudente, dado que hasta la belleza cansa y llegará un momento –no muy lejano- de que la sociedad se va a cansar de tanto modelaje y comenzará a exigir menos floreo y más acción. 

En el municipio cabecera de Puerto Plata hay un ejemplo que todos los que son funcionarios por primera vez debieran imitar. Se trata del caso sui-géneris del Síndico Roquelito García, quién llega todos los días al edificio del Ayuntamiento a las 7:00 de la mañana y hace un recorrido por todos los departamentos y oficinas del cabildo, conoce a todos los inspectores, les pide  rendición de cuentas de todo y no le pesa el lomo para presentarse en el primer plano de cualquier situación que se presente concerniente a sus responsabilidades.  

Abundan las imágenes de Roquelito avituallado con botas de goma y capote, metido de lleno en un encarche dirigiendo personalmente operativos de limpieza y también abundan fotos del Síndico puertoplateño participando en actos protocolarios luciendo su ya habitual chacabana; pero… antes de ir a la pasarela Roquelito hace su tarea, porque además de llegar al Ayuntamiento con el hábito del trabajo también tiene muy bien cimentado el valor de la responsabilidad. 

Roquelito debe ser el prototipo a imitar, el ejemplo a seguir por los nuevos funcionarios de Puerto Plata: Primero hacer la tarea y luego la pasarela. Sobre todo los que dependen de un nombramiento, tomando en cuenta que el Presidente Luís Abinader está dando notaciones de no aguantar pendejadas a ningún compañero por más méritos partidarios que tenga. Hasta  ahora no ha pasado ningún caso cuestionado que no haya sido ejemplarmente sancionado por el Primer Mandatario de la Nación. 

Imiten a Roquelito García, primero hagan sus labores, cumplan con su deber, reciban de buen agrado a los que van a sus oficinas, no pongan tantas trabas a los humildes que necesitan hablar con ustedes. Con Roquelito se puede hablar donde quiera, porque a él le sobra lo que a muchos políticos le hace falta: HUMILDAD…!!  

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