El balance necesario

Ángel Artiles Díaz/articulista de El Atlántico

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El tema de la pandemia debe ser el producto de un balance –necesario por demás- entre: I. Salud Pública, II. La economía y III. La sociedad.  

Sin esa constante de equilibrio entre el órgano regulador de la salud, los sectores que hacen posible el quehacer económico indispensable para la sostenibilidad y la movilidad social y por último las bases sociales, que son las infectables y a las que se les aplica toda medida de prevención, coerción  y curación. 

A partir del ascenso al poder de Luís Abinader, el tema pandémico ha girado para bien, debido al enfoque científico y consensuado que ha servido de carril para encaminar una serie constante de políticas públicas tendentes a prevenir, controlar y enfrentar la contingencia de los afectados. 

Los sectores manejadores de la economía se han ido acoplando dentro de la crisis y todo parece indicar que ese sostén indispensable de la sociedad moderna sobrevivirá y seguiremos el ritmo de crecimiento acostumbrado. 

El más dificultoso de los tres vértices responsables del Balance Necesario es el correspondiente a la sociedad. Es el más volátil, el más difícil de someter al arreo conductual que amerita la aplicación de la receta para enfrentar la pandemia. 

¿De qué sirve  que el Estado Dominicano ponga sobre la mesa de las soluciones todo el empeño necesario para encarar la crisis de salud representada en el Corona Virus, si las bases sociales se resisten a las medidas de prevención, más que impuestas sugeridas por los gobernantes? De nada, simplemente.  

Falta un poco de esfuerzo en la cadena de mando. La Presidencia, la Procuraduría  General de la República y quien esté al frente del mando piramidal de la Policía Nacional, deben ‘bajar líneas’. Los policías no están participando en las tareas de coacción y sometimiento de los sectores rebeldes que violan impunemente el contenido del Decreto que establece el Toque de Queda. 

Las fiestas y el desorden comienzan, como un acto de inaceptable desacato, comienzan en muchos barrios y residenciales a la hora en que debe acatarse el recogimiento social para reducir el contagio. Puerto Plata es peor ejemplo de descuido por parte de la Policía e COBA y algunos miembros del Ministerio Público.

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