La angustia de pagar renta y la alegría de adquirir su propio techo

Roque De León, articulista de El Atlántico

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Recuerdo que en los años 90’s, cuando contaba con treinta años de edad la felicidad se impregnó en mi familia con el hecho de recibir nuestro propio techo; a pesar de que sólo pagábamos de renta la ínfima suma de RD$325.00 (trescientos veinticinco con 00/100) era angustioso pagarlo y saber que nueva vez, corría la próxima cuota.

Lo mismo siento cuando escucho decir a una persona que vive del pluriempleo, chiripeo o simplemente es un jornalero, que percibe RD$3,000.00 (tres mil con 00/100) y que debe pagar de renta RD$5,000.00 (cinco mil con 00/100).

La posibilidad de adquirir un techo propio cada día se hace más incierta para las nuevas generaciones debido a sus bajos ingresos, al generalizado alto costo de la vida y a la inaccesibilidad de los bienes inmuebles.

Por eso insisto en la importancia del sentido humano de los gobiernos cuando basan sus planes sociales en la solución definitiva de las necesidades básicas de sus representados, como es el caso de la construcción de viviendas dignas a precios razonables y sin privilegios ni discriminación.

Sin dejar de lado los aspectos negativos de los gobiernos del Dr. Joaquín Antonio Balaguer Ricardo como son: el abuso de poder, criminalidad y el apego a la patología de la corrupción por parte de algunos de sus colaboradores; nadie puede negar su gran sensibilidad por dotar de vivienda propia a los miembros de las clases media y bajas en todas las regiones de nuestro país, Puerto Plata no fue la excepción.

En este difícil momento que vive la humanidad, se requiere que en los equipos de Planificación y Desarrollo de los gobiernos contemos con individuos de mentes prodigiosas y amplio sentido humano, que basados en los recursos disponibles dediquen un porcentaje de los mismos al desarrollo de proyectos habitacionales adaptados a los recursos de las personas de ingresos medios y bajos, y que los montos de las rentas pagadas por estas, se conviertan en cuotas de su propio techo.

Son planes que requieren de una verdadera Responsabilidad Social por parte de los representantes de la población en una democracia representativa, que estos estén libres de prejuicios y fanatismo político además de tener claro que no representan a los miembros y simpatizantes de su parcela política sino al colectivo.

Además debe hacerse cumplir el sentido de bien de familia que convierte en intransferible los inmuebles adquiridos y financiados por el Estado, así se evita que estos se conviertan en un vulgar negocio, cuando la idea e intención es otra.

Es tiempo de que El Soberano y sus representantes entiendan que las sociedades crecen en la medida en que los recursos recaudados a través del fisco se invierten para solucionar de manera definitiva, las necesidas básicas que ayudan a mejorar la calidad y nivel de vida de todos.

Bueno es señalar que aunque para las personas que tienen inversiones que les generan nuevos recursos, una vivienda no es su prioridad porque al final construirán la de su gusto y que les acomode; no sucede igual con quienes hacen de sus ingresos la sobrevivencia del día a día, lo que los conduce a un tormentoso y doloroso final.

Puedo concluir este artículo de muchas maneras y una de ellas es hacer notar a nuestra sociedad, que una de las causas por las que muchas personas que en apariencias han desarrollado una vida cómoda y holgada terminan prácticamente en la indigencia es, por la falta de cultura de ahorro; eso sin dudas les impide la adquisición de un techo propio y mientras avanzan en edad disminuyen sus ingresos y crece en ellos la angustia de pagar una tortuosa y agobiante renta sin ningún tipo de garantía en ese tramo de sus vidas.

Sin lugar a dudas que esos son indicadores de que en República Dominicana es imprescindible concienciarnos de la importancia de los ahorros para poder crecer y del retorno por parte del gobierno a un organizado y amplio plan de viviendas de costo económico, que les devuelva la alegría a las familias de ingresos bajos y medios, como una señal de que podemos superar los detractores de la pobreza.

ROQUE J. DE LEON B. (MAE)
DIPLOMADO EN TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL
MIEMBRO DEL SNTP Y EL SINLOPP

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