Haití y los ratones del vecino

Ángel Artiles Díaz/articulista de El Atlántico

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La vida en sociedad tiene sus beneficios y sus dificultades; por ejemplo, ocurre que, en ocasiones, nos dedicamos a eliminar las ratas que invaden nuestras casas y hasta lo logramos, con una apropiada aplicación de los venenos correspondientes. Pero ocurre también que los vecinos NO HACEN lo mismo que nosotros, es decir, que las ratas de los vecinos siguen en el pleno disfrute de la vida y –oh paradoja de la vida- los que aplicamos los raticidas, no hemos eliminado la plaga, sino que le hemos habilitado un nuevo espacio de recreo y alimentación a las ratas del vecino. 

Guardando las distancias y respetando la condición humana de nuestros hermanos haitianos, nos atrevemos a hacer una analogía con lo que ocurre entre los dos grupos nacionales, el haitiano y el dominicano, cuando vemos en la prensa la noticia de que el Ministerio de Salud del Gobierno de Haití, anuncia que el Covid-19 está experimentando un “aumento considerable” en el territorio de la hermana nación. 

¿Por qué crece el contagio del Covid-19 en Haití?  Porque allá, sólo una élite se ha vacunado y no así las masas hambreadas, que deambulan harapientas tanto allá, en su territorio,  como aquí en la República Dominicana, a donde vienen a buscar la energía vital de los alimentos, los servicios de salud y una casita en un patio o en una rancheta en la cima de una montaña, en una plantación de café. 

Pero vienen si vacunarse, sin ninguna medida de prevención y sin la necesaria educación para respetar los espacios nuestros. Y pasa lo mismo que cuando fumigamos la casa nuestra y el vecino no lo hace. Lo mismo.  

De qué vale que gastemos nuestros recursos y esfuerzos en luchar contra esta pandemia, si nuestros vecinos reciben los donativos de enormes cantidades de dosis de vacuna y no se las aplican y deben devolverlas. 

Hoy, me dijo un colmadero, que durante la mañana, en grupos de tres y cuatro;  más de veinte haitianos le preguntaron por habitaciones o casas de alquiler. La invasión está en marcha, con más fe ahora, con más justificación ahora. Y de parte de nosotros: ‘Con más indiferencia ahora’. 

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