Iglesias P. Plata advierten Anteproyecto de ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación atenta contra la familia

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PUERTO PLATA.-La Confraternidad y Asociación de Pastores e Iglesias de Puerto Plata advirtieron este sábado que el Anteproyecto de ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación atenta contra la familia dominicana que hoy goza de libertad de expresión, libertad de culto y en lugar de buscar la NO discriminación, persigue la imposición de su peligrosa agenda.

Es por esa razón que entienden que dicho proyecto, el cual es promovido por organizaciones de la sociedad civil debe ser rechazado, porque es contrario a la propia constitución, y violatorio a los derechos fundamentales y humanos, de los demás ciudadanos del país.

Durante una rueda de prensa efectuada, seis organizaciones cristianas pidieron a los legisladores no aprobar dicha iniciativa, porque además de atentar contra la familia, es inconstitucional.

Asimismo, alertó a la sociedad puertoplateña y del resto del país a estar atenta para evitar que sectores impongan este proyecto de ley.

A continuación, el documento íntegro:

CARTA PASTORAL,

EN RESPUESTA AL PROYECTO DE LEY DE IGUALDAD

Y NO DISCRIMINACION.

30 de enero, 2021,

Puerto Plata, Rep. Dom.

A La: Comunidad de la Provincia de Puerto Plata y ciudadanía general de la Republica Dominicana,

Distinguidos, ciudadanos y ciudadanas Dominicanos.  

Quienes suscriben:

La Confraternidad y La Asociación de Pastores e Iglesias de Puerto Plata, Rep. Dom.

Les saludamos muy cordialmente en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, deseando que la paz y la bendición de Dios sea con todos ustedes y sus familias de manera muy especial.

Nos hemos visto en la obligación y el cumplimiento de nuestro deber como parte de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo y ciudadanos dominicanos de una patria libre e independiente, en informar a toda la población, nuestra gran preocupación, acerca de la implementación de la agenda globalista de la “Comunidad LGBTIQ” con planes maquiavélicos en contra del modelo de nuestra sociedad y la familia tradicional conforme al orden de Dios, sometiendo un anteproyecto de ley de “Igualdad y No Discriminación” ante la cámara de   diputados de la República Dominicana.

No podemos ignorar que estamos viviendo tiempos peligrosos, nuestro mundo vive una decadencia respecto a los principios y valores éticos generalmente aceptados.  Esto lo podemos ver en lo político, económico, científico y jurídico, pero se hace más palpable en el área de la convivencia moral y religiosa.

Ya estamos en la Era en que a lo bueno se le llama malo y a lo malo es que le llaman bueno (Isaías 5:20). Esta crisis moral y religiosa se ha convertido en la filosofía y el objetivo de la Nueva Era, que consiste en destruir todo los valores, para forjar una filosofía de antivalores.

Cuando los principios seculares y las ideas filosóficas, liberales y pragmática disuelven los valores tradicionales, tan vinculado a una herencia histórica, lentamente la sociedad se va divorciando del pasado, y adaptándose a las nuevas corrientes existencialistas y posmodernistas predominantes, lo que automáticamente destruye los valores históricos que la fundaron.

Entre los valores seculares de una sociedad, están el concepto de la familia, género, autoridad, vida, respeto, civismo, idioma, libertad, derechos y las buenas costumbres. Estos valores, aunque sean seculares, están relacionados con principios bíblicos y religiosos que definen la ética y la moral.  Por regla general todas las leyes que rigen una nación tienen raíces en conceptos emanados de los valores bíblicos religiosos, aunque el estado sea laico, salvo cuando un estado se defina “ateo”, que no es el caso que caracteriza nuestra nación.

Cuando un Estado rompe con la moral y la tradición religiosa de sus habitantes mediante leyes contrarias a la herencia histórica, está atentando contra los valores tradicionales, en tal caso se denomina un “estado profano”, y esta situación está llevando a muchas naciones a caer en el terrible error de la proclamación de antivalores; y es por esto, que no podemos ignorar o pasar por alto nuestra historia.

Considerando: que la palabra de Dios ha sido utilizada como guía de norma y conducta por excelencia para el éxito de nuestra patria, en base a la cual se fundamentan los cimientos de la nación dominicana, adoptando a Dios desde la primera constitución de 1844, donde el constituyente de entonces reconoce a Dios, como el Dios Trino, Legislador del Universo.  Y estableciendo nuestra Carta Magna, en su artículo 34, como Lema Nacional, que reza “Dios, Patria y Libertad.”

Considerando: que la Bandera Dominicana fue concebida, en el Juramento de los Trinitarios, donde Juan Pablo Duarte injerta la cruz blanca y centra el carácter del nuevo estado como dependiente del creador y de sus misericordias, además en todo el pensamiento Duartiano para la conformación de la nueva identidad nacional sobresale su respeto a la persona de Dios.  Por tanto, para dejar esto en evidencia es impregnado como símbolos patrios en el escudo nacional la cruz y la Biblia, abierta en Juan 8: 32 que dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

Considerando: que los padres de la patria utilizaron el nombre “La Trinitaria” el cual fue puesto al grupo en honor a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo y, que dicho nombre hace alusión al método de reclutamiento, en el cual cada uno tenía como misión reclutar a otros dos miembros adicionales, y estos a su vez no daban a conocer la identidad de los demás.  Pero también, en el juramento trinitario se acude a la indivisible trinidad de Dios Omnipotente como testigo de su deseo de libertar la nación del yugo que había eliminado el derecho a la libertad de culto, de conciencia y de la libre expresión o difusión  de pensamientos, tomando los templos cristianos para almacenes.  Ante tal desafío es que los trinitarios buscan refugio y apoyo en Dios, para poder fundar la nación Dominicana. Es por ello que dice Duarte: “Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y triunfante”. Y así fue.

Por otra parte, en el 1517 se suscitó un evento trascendental que dio lugar a una nueva forma de pensamiento en cuanto a los aspectos divinos. Un sacerdote llamado Martin Lutero se expresa en contra de lo que había estado subyugando a toda una nación y más allá; como lo fue la compra y ventas de indulgencias para obtener la salvación del alma. Lo que trajo como resultado el movimiento de la Reforma que rechazaba las injusticias y abuso de poder del sistema papal. Expandiéndose y conquistando otros pueblos y tierras, trayendo como consecuencia la escolarización en las zonas protestantes para que el pueblo salga de la ignorancia. Ya que según ellos los padres de familia, eran los primeros responsables de la educación de sus hijos. Pero por diversas razones no siempre lograban educar bien a sus niños (por la falta de tiempo, corriente antiacadémico y condición analfabeta de la mayoría de la población). Cabe destacar, que dichos reformadores tomaron en consideración la importancia de abrir las puertas de la educación para las mujeres.

Según Max Weber, el protestantismo fue parte esencial del desarrollo económico.  La teoría de Weber fue motivada por la observación de que en Baden (un estado del suroeste de Alemania), los protestantes ganaban más que los practicantes de otros credos y eran más propensos a asistir a escuelas de artes técnicas. De modo que para los reformadores era imprescindible contar con ciudadanos capaces de leer las escrituras y comprender la importancia de la fe para la salvación. Para ellos la educación servía, principalmente, para fortalecer el conocimiento de la sana doctrina en todos los sectores de la sociedad.

Como podemos ver, la historia del pensamiento cristiano reformador ha sido contribuir al desarrollo de la nación y de las naciones, y nunca al deterioro de las mismas ni de sus ciudadanos. 

 Si tomamos en consideración la constitución de nuestra República Dominicana, tendremos que ver un artículo publicado por el Diario Digital Hoy de fecha 5 de noviembre del 2010 donde se expresa: “Las 38 ocasiones en que se ha modificado la Constitución dominicana han girado en torno a diferente tópicos, pero en todas ellas el legislador constituyente ha conservado el sentido vinculante del pueblo dominicano con el Dios de la Biblia, tal y como lo concibieron nuestros padres fundadores”.

Por lo tanto, hoy mantenemos nuestro lema nacional: “Dios, Patria y Libertad”. Del mismo modo nuestros funcionarios juran ante Dios al momento de ocupar una posición pública, mantenemos la Biblia abierta en el centro de nuestro escudo de armas; la cruz, símbolo del cristianismo, se resalta en la distribución de nuestra bandera y con la integración de un preámbulo a nuestro texto constitucional, el legislador establece que invocando el nombre de Dios se proclama la nueva Constitución.

Por tanto, en ningún momento podemos permitir que divorcien la Constitución de la Republica Dominicana, del Dios de la Biblia, pues hacer tal cosa seria borrar la historia de la nación y pisotear la sangre derramada por Los Trinitarios y padres fundadores de la patria. Y precisamente, es esa misma Biblia la que se admira y se respeta en la Constitución, la que nos insta al amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

Son las Santas Escrituras la que nos impulsan a buscar los residentes en esta nación sin importar su condición, a los fines de mostrar que en dicha Biblia se puede encontrar la paz perdurable y con sus principios se puede formar al mejor de los ciudadanos que nación alguna pueda tener.

Corroboramos con T. Howland Sanks en cuanto a lo expresado en su libro La Globalización y la Misión Social de la Iglesia cuando dice: “Cuidar de la viuda, del huérfano y del extranjero ha formado parte de la tradición de la iglesia desde el principio”. La comunidad que llamamos Iglesia se responsabilizó del pobre y del marginado, como consecuencia directa del Reino de Dios predicado por Jesús, y entendió la salvación como algo que afecta no sólo a las personas individuales, sino a la transformación del orden social, político, económico y cultural.  Predicar y dar testimonio del Reino de Dios fue la misión de Jesús y es la misión social y espiritual de la Iglesia.

De manera que somos formados para amar, para cuidar, para servir; pero nunca para discriminar. Claro está, el mensaje de la Biblia es, ha sido y será el mismo ayer, hoy y siempre.   

Dicho esto; La Confraternidad y Asociación de Pastores e Iglesias de Puerto Plata hace de público conocimiento, que el Anteproyecto de ley Integral para la Igualdad de Trato y la No Discriminación es un atentado contra la familia dominicana que hoy goza de libertad de expresión, libertad de culto y en lugar de buscar la NO discriminación, persigue la imposición de su peligrosa agenda. El mismo debe ser rechazado porque es contrario a la propia constitución, y violatorio a los derechos fundamentales y humanos, de los demás ciudadanos del país, que no pertenecen al colectivo, LGBTIQ.     

Cuando no se tolera el mensaje del Dios de la Biblia que ondea en nuestra bandera, caemos en el mismo error que los antiguos romanos, creando dioses que luego demandan sangre de humanos. Y todo esto para detener el mensaje de la verdad y la libertad expresado en el libro de los libros.

Recordemos que desde su primera aparición hasta la legalización bajo el mandato de Constantino, el cristianismo fue una religión ilegal a ojos del estado romano. Durante los dos primeros siglos de su existencia, el cristianismo y sus practicantes fueron impopulares entre el público en general. De esta forma, los cristianos eran siempre sospechosos, miembros de una «sociedad secreta» que se comunicaban a través de códigos privados. De la misma manera, se formaron nuestros conocidos padres de la patria con la sociedad secreta llamada ¨La Trinitaria¨

La iglesia del Señor Jesucristo entiende que este proyecto es un atentado contra la verdad absoluta y el diseño original de la familia establecido por Dios desde el principio de la creación, revelado en su palabra, entiéndase la Biblia.

Nosotros como iglesia estamos comprometidos a enarbolar los principios y valores de la palabra de Dios y nunca dejaremos que nos priven de nuestra libertad. Entendemos que la aplicación de estos principios, nos conllevaron al éxito de nuestra formación como nación, ya que contiene todo lo necesario para que la patria y por ende el hombre se encaucen por el mejor de los senderos. El no querer reconocerlo no elimina la realidad del éxito obtenido. Aun así, la iglesia no debe ser ni será portadora del mensaje de odio al cual se hace mención en el anteproyecto en cuestión, sino que seguiremos cumpliendo con nuestro rol de servidores sin distinción alguna, sin el ánimo de ofender o discriminar a los que se oponen. 

Ahora bien; la Biblia no es un libro de promoción de odio, sino todo lo contrario; de amor. Pero bajo ninguna circunstancia una nación como la nuestra debe desconocer que lo escrito, escrito está.  

   Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32.

Para finalizar citamos las palabras expresadas por el Rev. Martin Luther King Jr. Que dijo: “Una nación se sentencia a si misma cuando sus gobernantes legalizan lo malo y prohíben lo bueno, y cuando su iglesia COBARDEMENTE se vuelve cómplice con su silencio”.

Quedarnos callados, llevará a la iglesia a una muerte espiritual lenta y segura de la cual todos nos vamos a lamentar, por dejar coaccionar el mensaje de la verdad, entendamos que cuando el silencio mata hay verdades que no se pueden callar.

Pastor, VINICIO ROSARIO, Por la Confraternidad de  Pastores de  Puerto Plata,

Pastor, JONY SAMUEL PAREDES, Por la  Federación Pastores e Iglesias de Puerto Plata

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