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Imbert, Puerto Plata, Por Cosme Ulloa.-La música típica dominicana está de luto tras el fallecimiento de Víctor Hiraldo Reyes, conocido popularmente en el mundo artístico como Vitico Hiraldo o Vitico el Pompo, legendario acordeonista, compositor y destacado exponente de la música típica, quien murió este sábado 10 de octubre de 2026, a la edad de 90 años.
Nacido el 20 de agosto de 1936 en el paraje La Llanada o La Llana, en Bajabonico Arriba, sus padres fueron el músico acordeonista Edilio Hiraldo y la señora Francisca Reyes. Desde muy temprana edad, Vitico se dedicó a las labores del campo, convirtiéndose en la mano derecha de su padre y contribuyendo significativamente al sustento y desarrollo económico de su familia.
Su acercamiento a la música estuvo marcado por la influencia de su padre, quien poseía un acordeón. Aprovechando cada oportunidad, Vitico comenzó a practicar y a desarrollar sus habilidades musicales, inspirado también por los merengues que escuchaba a través de la radio, interpretados por agrupaciones como el Trío Vegano y el Trío Reynoso. Así comenzó a forjarse la historia de uno de los acordeonistas más reconocidos y queridos de la provincia de Puerto Plata.
Una trayectoria que dejó huellas en la música típica
En 1963, Vitico Hiraldo creó su primera agrupación de música típica, con la que amenizaba fiestas populares, celebraciones tradicionales y velaciones dedicadas a los santos, entre ellas las festividades de San Antonio, San Rafael y Santa Rosa, costumbres muy arraigadas en las comunidades rurales dominicanas de aquella época.
En 1965 se trasladó a la comunidad de Rincón, donde se estableció como comerciante y comprador minorista de frutos agrícolas. También se destacó como agricultor, comercializando los productos de sus propias cosechas y combinando durante gran parte de su vida el trabajo del campo con su pasión por la música.
A lo largo de su trayectoria artística, por su agrupación desfilaron músicos de reconocida trayectoria, entre ellos José el Calvo, Danny Cabrera, Juan Cachimbo, Fabio Pérez, Félix Díaz y, de manera especial, Oscar Peña, a quien consideraba uno de sus favoritos. Su agrupación se convirtió en un espacio de oportunidades para jóvenes talentos que comenzaban a desarrollarse dentro de la música típica, dejando en evidencia su capacidad de liderazgo y su compromiso con la continuidad de este género musical.
Vitico también incursionó en las grabaciones de estudio, interpretando canciones con su propia voz y contando con la participación del cantante Juan Balbuena en algunas de sus producciones.
“El Pompo”: una creación que se convirtió en parte de su legado
Uno de los mayores aportes de Víctor Hiraldo Reyes a la cultura popular fue la creación del merengue típico El Pompo, una pieza musical que quedó estrechamente vinculada a su nombre artístico y a su identidad como intérprete.
Más allá de su destreza con el acordeón, Vitico era reconocido por su carisma, su sentido del humor y su particular manera de conectar con el público. Sus ocurrencias y expresiones se convirtieron en parte de su sello personal, arrancando sonrisas en fiestas, escenarios y encuentros populares.
Entre las frases que lo hicieron inconfundible se recuerdan expresiones como: “¡Ay, Chicha!”, “Ese sí tiene tierra, pero en las uñas” y “Recuerden que Justo me cela con su mujer y yo celo a Justo”. También quedó en la memoria popular su peculiar anuncio: “A la persona que se le perdió una funda negra con dos mil pesos, que venga a buscar la funda”.
Estas expresiones, repetidas durante años por sus seguidores, forman parte de los recuerdos que acompañarán su legado artístico y humano.
Con el paso de los años y debido a las dificultades de salud propias de su avanzada edad, Vitico se fue retirando de los escenarios. Sin embargo, nunca se desligó por completo de la música ni de las actividades productivas. Desde su residencia continuó dedicado a la comercialización de productos agrícolas y cacao, mientras mantenía vivo su vínculo con el acordeón y con las personas que transitaban por su entorno.
En su última residencia, ubicada en la comunidad de Los Trejos, en el municipio de Imbert, recibía las visitas de empresarios artísticos y reconocidos músicos típicos, quienes acudían a compartir con él y a rendir tributo a su trayectoria.
Una leyenda que vivirá en la memoria del pueblo
La partida física de Víctor Hiraldo Reyes deja un profundo vacío en la música típica y en la cultura popular de Puerto Plata. Su historia representa la de un hombre que, desde sus humildes raíces campesinas, logró abrirse camino en el arte, conquistar el cariño de su gente y dejar una huella que trasciende generaciones.
Vitico el Pompo no solo será recordado por su acordeón, sus interpretaciones y su emblemático merengue, sino también por su humildad, su buen humor, su espíritu trabajador y las oportunidades que brindó a otros músicos durante su trayectoria.
Hoy, la provincia de Puerto Plata despide a uno de sus grandes referentes de la música típica dominicana. Su nombre queda ligado a las fiestas populares, a las tradiciones de nuestros campos y a la historia de un género que forma parte esencial de la identidad cultural del pueblo dominicano.
Víctor Hiraldo Reyes, “Vitico el Pompo”, se marcha físicamente, pero su música, sus ocurrencias y su legado permanecerán vivos en el corazón de su pueblo.
Paz a su alma y consuelo para sus familiares, amigos, compañeros músicos y todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y disfrutar de su arte.



