{"id":47197,"date":"2022-01-28T13:12:04","date_gmt":"2022-01-28T17:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elatlantico.do\/?p=47197"},"modified":"2022-01-28T15:09:15","modified_gmt":"2022-01-28T19:09:15","slug":"miles-de-neoyorquinos-se-congregaron-para-honrar-al-policia-dominicano-asesinado-en-harlem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/2022\/01\/28\/miles-de-neoyorquinos-se-congregaron-para-honrar-al-policia-dominicano-asesinado-en-harlem\/","title":{"rendered":"Miles de neoyorquinos se congregaron para honrar al polic\u00eda dominicano asesinado en Harlem"},"content":{"rendered":"<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_47197\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"47197\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. -->\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las 11 de la ma\u00f1ana del jueves&nbsp;<strong>una hilera casi interminable de oficiales<\/strong>&nbsp;del&nbsp;Departamento de Polic\u00eda de la Ciudad de Nueva York (NYPD)&nbsp;custodiaba la entrada de la&nbsp;<strong>Catedral de San Patricio en Manhattan<\/strong>, esperando los restos mortales de uno de sus compa\u00f1eros que fue asesinado a balazos, hace menos de una semana, en Harlem.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, en medio de una escena de frustraci\u00f3n y dolor, centenares de&nbsp;<strong>uniformados, amigos, familiares y residentes de la Gran Manzana&nbsp;<\/strong>aguardaban alrededor del emblem\u00e1tico templo, para asistir al velorio del oficial Jason Rivera, de 22 a\u00f1os, un nombre que ya est\u00e1 en podio de los h\u00e9roes y cuyo recuerdo siempre&nbsp;<strong>remover\u00e1 la herida de la violencia que afecta a la ciudad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ocho \u2018hombres de azul\u2019 subieron los escalones con el ata\u00fad, luego las campanas de la iglesia repicaron cuando lleg\u00f3 una caravana con los padres y la esposa de Rivera para una ceremonia privada,&nbsp;<strong>antes de que se abrieran las puertas al p\u00fablico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como miles de neoyorquinos que se acercaron a la&nbsp;<strong>calle 49 y la Quinta avenida<\/strong>, la residente de Queens,&nbsp;<strong>Leonor Arias,<\/strong>&nbsp;tom\u00f3 su hora de descanso mientras trabajaba en una tienda cercana, para ir al velorio que se inici\u00f3 a la&nbsp;<strong>1:00 de la tarde.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo no conozco a su familia. Me enter\u00e9 como la mayor\u00eda por las noticias. Y desde ese minuto no he dejado de pensar en esto. Un muchacho tan joven que quer\u00eda servir y se fue de esa manera\u201d, comparti\u00f3 emocionada la inmigrante dominicana, quien a la vez se pregunt\u00f3 si los neoyorquinos tienen alguna esperanza de&nbsp;<strong>volver a caminar tranquilos por las calles.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYo soy madre de un joven que est\u00e1 en la Marina.&nbsp;<strong>Y eso me destroz\u00f3 el alma<\/strong>. Creo que este hecho tan doloroso con estos dos muchachos, que estaban empezando su vida, debe hacer reflexionar a las autoridades sobre el rumbo que est\u00e1 tomando la ciudad, en donde los&nbsp;<strong>propios polic\u00edas est\u00e1n amenazados<\/strong>\u201d, acot\u00f3 la quisqueyana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuerpo del oficial Rivera estar\u00e1 reposando hasta este viernes en la ma\u00f1ana en un ata\u00fad al pie del altar mayor de la catedral neoyorquina, el&nbsp; mismo lugar que&nbsp;&nbsp;<strong>ocupar\u00e1 la pr\u00f3xima semana su compa\u00f1ero Wilbert Mora.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos uniformados fueron baleados el pasado viernes cuando respondieron a una llamada de violencia dom\u00e9stica. Al acudir a resolver el reporte realizado al 911, fueron recibidos por una lluvia de balas. De acuerdo con la confirmaci\u00f3n policial, los disparos&nbsp;<strong>fueron detonados por Lashawn McNeil,<\/strong>&nbsp;sin siquiera intermediar palabras, quien tambi\u00e9n result\u00f3 muerto por una contraofensiva de un tercer oficial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cQuer\u00eda proteger a los neoyorquinos\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre la marejada humana de personas que se acercaron a rendir honores a Rivera, se encontraba&nbsp;<strong>su primo H\u00e9ctor Ferreira<\/strong>, quien advierte que todav\u00eda se encuentra en un laberinto inexplicable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMi primo era como un hijo para mi. Y era el maestro de mis dos hijos. Le encantaba ense\u00f1ar. Y a pesar de miles de opciones, desde muy ni\u00f1o nos dec\u00eda que&nbsp;<strong>quer\u00eda ser polic\u00eda para proteger a los neoyorquinos.<\/strong>&nbsp;Hablaba de una carrera dentro de NYPD. Nada lo hac\u00eda sentir m\u00e1s orgulloso que su uniforme\u201d, coment\u00f3 Ferreira.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con dos oficiales ca\u00eddos al atender un mismo procedimiento, los libros del cuerpo policial m\u00e1s grande del pa\u00eds tendr\u00e1n una p\u00e1gina subrayada y titulada con&nbsp;<strong>letras de dolor en estas semanas del a\u00f1o que apenas comienza<\/strong>. Pero esa tristeza se ah\u00ednca especialmente en la vibrante comunidad inmigrante dominicana en la Gran Manzana, que no deja de llorar a uno de los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cEso duele a los dominicanos\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rivera, de padres quisqueyanos, ten\u00eda apenas dos a\u00f1os sirviendo a NYPD. Creci\u00f3 en el vecindario de&nbsp;Inwood en el Alto Manhattan, en donde la noticia de su deceso fue como un sismo de alta intensidad que movi\u00f3 las emociones de los residentes del coraz\u00f3n de la&nbsp;<strong>inmigraci\u00f3n dominicana en Nueva York.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal fue el caso de Iris G\u00f3mez, una trabajadora hospitalaria, quien como si se tratara de un familiar muy cercano, esper\u00f3 con l\u00e1grimas en sus ojos,<strong>&nbsp;ver pasar el ata\u00fad por la Quinta avenida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEso nos ha dolido mucho a los dominicanos. Ese muchacho estaba empezando a vivir. Pero por otra parte, esto nos debe poner a pensar&nbsp;<strong>sobre la crisis de salud p\u00fablica que estamos viviendo<\/strong>. F\u00edjate, el supuesto asesino estaba amenazando a su propia madre, por eso ella llam\u00f3 a la polic\u00eda. Y mira c\u00f3mo termin\u00f3 todo\u201d, coment\u00f3 Iris.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto,&nbsp;<strong>Shirley Sourzes, la madre del se\u00f1alado<\/strong>&nbsp;de haber herido mortalmente a Rivera y Mora,&nbsp;llam\u00f3 cerca de las 6:30 p.m. del pasado viernes desde su apartamento del 119 oeste de la calle 135 de Harlem, para denunciar que su propio hijo la estaba amenazando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<strong>El ten\u00eda problema mentales.<\/strong>&nbsp;Si yo hubiese sabido esto, jam\u00e1s hubiese llamado al 911\u201d, insisti\u00f3 ante medios locales Sourzes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cSolo quer\u00eda ayudar\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la larga fila de acceso lateral a la hist\u00f3rica iglesia, no era dif\u00edcil escuchar an\u00e9cdotas de quienes estuvieron cerca de la vida del oficial fallecido. All\u00ed, junto a toda su familia, se encontraba Frank Pe\u00f1a, propietario de una farmacia en donde Rivera trabaj\u00f3 antes de incorporarse a las filas de la Uniformada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMe llamaron a las 7:30 de la ma\u00f1ana al d\u00eda siguiente que esto ocurri\u00f3 y creo que todav\u00eda me cuesta aceptarlo. El trabaj\u00f3 conmigo en la farmacia antes de irse a NYPD. Y puedo ser testigo de primera fila que \u00e9l solo quer\u00eda ayudar a los dem\u00e1s\u201d, comparti\u00f3 el isle\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre tanto, el&nbsp;<strong>c\u00f3nsul dominicano Eligio J\u00e1quez<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n se hizo presente en la ceremonia destacando que asist\u00eda en nombre del Gobierno de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHemos reiterado nuestras condolencias y entregado hoy la bandera de Rep\u00fablica Dominicana al Se\u00f1or Daniel Rivera, padre del polic\u00eda abatido en cumplimiento de su deber.&nbsp;<strong>Estamos al lado de nuestra comunidad en este momento en donde la delincuencia sigue siendo una amenaza global<\/strong>\u201c, destac\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n componentes uniformados de otros condados de Nueva York y otros estados participaron en el funeral que se realiz\u00f3 entre la 1 y 8 de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El efectivo de la&nbsp;<strong>polic\u00eda de Filadelfia, Jason Tavares, tambi\u00e9n de origen dominicano,&nbsp;<\/strong>estaba en el grupo de funcionarios que vino a ofrecer su solidaridad al NYPD:&nbsp;<strong>\u201cComo oficial sabemos que nuestras vidas siempre est\u00e1n en peligro.<\/strong>&nbsp;Estas son lecciones dolorosas que nos orientan, que nos deben ayudar como servidores p\u00fablicos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alcalde&nbsp;Eric Adams,&nbsp;lleg\u00f3 a la catedral en la Quinta avenida alrededor de las 4 p.m. para presentar sus respetos, acompa\u00f1ado con la&nbsp;<strong>comisionada del NYPD, Keechant Sewell&nbsp;<\/strong>y el senador dem\u00f3crata de Nueva York,&nbsp;Chuck Schumer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misa f\u00fanebre de Rivera tendr\u00e1 lugar este viernes a las 9:00 p.m, presidida por el cardenal&nbsp;<strong>Timothy Dolan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Uniformada se prepara para el velorio de Mora<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los restos del otro uniformado, Wilbert Mora, que&nbsp;muri\u00f3 el pasado martes tras cuatro d\u00edas de luchar por su vida, ser\u00e1n velados el 1 de febrero tambi\u00e9n en la Catedral San Patricio, como ocurri\u00f3 este jueves con su compa\u00f1ero Jason Rivera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mora, que fue alcanzado por una bala en la cabeza, en el mismo hecho sangriento en donde fue atacado Rivera, don\u00f3 sus \u00f3rganos y, seg\u00fan la&nbsp;Asociaci\u00f3n de Benevolencia de Nueva York (PAB),&nbsp;\u201calguna persona afortunada ya obtuvo el coraz\u00f3n de nuestro h\u00e9roe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sindicato pidi\u00f3 una vez a los neoyorquinos que les acompa\u00f1en en el velatorio y entierro de Mora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPor favor, vuelva a estar con nosotros y siga estando con nosotros. Juntos, demostraremos que nuestros h\u00e9roes no murieron en vano\u201d, expres\u00f3 Patrick Lynch, presidente de la PAB.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo podemos ser solo nosotros. Las calles no pueden estar llenas de polic\u00edas de la ciudad de Nueva York en este funeral. El p\u00fablico tiene que venir. Los neoyorquinos tienen que enviar un mensaje a cualquiera que se atreva a da\u00f1ar a un oficial\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">FUENTE: EL DIARIO DE NY<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las 11 de la ma\u00f1ana del jueves&nbsp;una hilera casi interminable de oficiales&nbsp;del&nbsp;Departamento de Polic\u00eda de la Ciudad de Nueva York (NYPD)&nbsp;custodiaba la entrada de la&nbsp;Catedral de San Patricio en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":47198,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[933,264],"class_list":["post-47197","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacional","tag-ee-uu-2","tag-internacional"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":298,"today_views":0},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/dominicano.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47197"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47197\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}