{"id":35129,"date":"2021-04-26T08:30:50","date_gmt":"2021-04-26T12:30:50","guid":{"rendered":"https:\/\/elatlantico.do\/?p=35129"},"modified":"2021-06-07T23:54:34","modified_gmt":"2021-06-08T03:54:34","slug":"nuestro-crecimiento-urbano-un-atropello-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/2021\/04\/26\/nuestro-crecimiento-urbano-un-atropello-social\/","title":{"rendered":"Nuestro crecimiento urbano: un atropello social"},"content":{"rendered":"<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_35129\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"35129\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. -->\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si quiero hablar del Sistema de Crecimiento Urbano debo remontarme a cinco mil a\u00f1os atr\u00e1s aproximadamente, pero en este art\u00edculo s\u00f3lo quiero referirme al desorden creado a la sociedad de manera consciente o inconsciente por los que se hacen llamar \u00aburbanizadores\u00bb que son responsables de hacer las instalaciones para brindar los servicios requeridos y posteriormente hacer las construcciones planeadas en un terreno que pasar\u00e1 a ser habitado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igual responsabilidad recae sobre las autoridades que tienen el deber de garantizar que los trazos e instalaciones as\u00ed como el orden de las edificaciones levantadas en esos conglomerados que llamamos urbanizaciones, sean los correctos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos cargan con los da\u00f1os ocasionados al medio ambiente los primeros porque no respetan: monta\u00f1as, ca\u00f1adas, riachuelos, r\u00edos, oc\u00e9anos, manglares o cualquier otro recurso natural de igual manera con las malas instalaciones, sobre todo las sanitarias que contaminan todo el entorno; los segundos, lo permiten y adem\u00e1s propician la contaminaci\u00f3n y arrabalizaci\u00f3n con la construci\u00f3n y el desarrollo de los sectores marginales sin ning\u00fan tipo de planificaci\u00f3n e instalaciones de servicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A eso tenemos que sumar el hecho de que las urbanizaciones tienen \u00abest\u00e1ndares\u00bb y sus trazos e instalaciones son planificados, dise\u00f1ados, aprobados, controlados y supervisados pero resulta que estas no cuentan con: las \u00e1reas verdes e instalaciones de recreaci\u00f3n que manda la Ley, calzadas apropiadas, aceras y el Parqueo, es la calle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos lugares que llamamos \u00aburbanizaciones\u00bb regularmente son definidas las \u00e1reas: comerciales, residenciales de uno, dos y m\u00e1s niveles pero estos son irrespetados ante la mirada c\u00f3mplice, complaciente e indiferente de las autoridades correspondientes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro sostenido, galopante y desordenado crecimiento urbano inici\u00f3 a finales de los a\u00f1os 70&#8217;s y principios de los 80&#8217;s con el auge de la Industria del Placer y la Hospitalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese crecimiento desordenado fue generado por el \u00e9xodo de nuestros habitantes de los campos y desde otras provincias en b\u00fasqueda de mejor calidad de vida as\u00ed como de ciudadanos y habitantes del mundo tras oportunidades de inversi\u00f3n y otras intenciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando no existe la concienciaci\u00f3n necesaria en los ciudadanos y sus autoridades, el crecimiento se convierte en un gran negocio y beneficio para un reducido grupo de oportunistas y en una tragedia irreparable para la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras una parte de los oportunistas aprovechan las debilidades de nuestras autoridades, en ocasiones son parte de ellas, y construyen urbanizaciones que son un peligro p\u00fablico con una sola entrada y salida, no les proporcionan la facilidad del servicio de agua potable a una gran parte de los adquirientes, no tienen sistema de recogida de aguas fluviales y las calles por su di\u00e1metro parecen coloniales; otros las hacen sin inclinaci\u00f3n para las aguas residuales como es el caso de la calle Otilio Mirabel en la Urbanizaci\u00f3n Atl\u00e1ntica de Puerto Plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los resultados de esas urbanizaciones construidas sin ning\u00fan tipo de supervisi\u00f3n y recibidas por las autoridades sin un modelo de control es que se convierten en carga pagada y sustentada con los recursos del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al crecimiento urbano en sentido general provoca deficiencias en renglones tan vitales como: alimentaci\u00f3n, salud, educaci\u00f3n, habitaciones, transporte y organizaci\u00f3n del tr\u00e1nsito, empleo, seguridad, justicia, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, para enfrentar de manera eficaz este fen\u00f3meno del crecimiento urbano sin planificaci\u00f3n ni control, necesitamos ciudadanos y autoridades enfocados en interiorizar y aplicar en la pr\u00e1ctica una urbanidad responsable y comprometida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ROQUE J. DE LEON B. (MAE)<br>DIPLOMADO EN T\u00c9CNICAS DE COMUNICACI\u00d3N SOCIAL INTEGRAL<br>MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si quiero hablar del Sistema de Crecimiento Urbano debo remontarme a cinco mil a\u00f1os atr\u00e1s aproximadamente, pero en este art\u00edculo s\u00f3lo quiero referirme al desorden creado a la sociedad de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":29370,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[746,45,2123],"class_list":["post-35129","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-articulo","tag-opinion","tag-roque-de-leon"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":384,"today_views":0},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Roque-De-Le\u00f3n.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35129"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35129\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/29370"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}