{"id":31358,"date":"2021-02-04T10:39:08","date_gmt":"2021-02-04T14:39:08","guid":{"rendered":"https:\/\/elatlantico.do\/?p=31358"},"modified":"2021-02-08T16:24:42","modified_gmt":"2021-02-08T20:24:42","slug":"importancia-de-las-buenas-relaciones-entre-paises-fronterizos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/2021\/02\/04\/importancia-de-las-buenas-relaciones-entre-paises-fronterizos\/","title":{"rendered":"Importancia de las buenas relaciones entre pa\u00edses fronterizos."},"content":{"rendered":"<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_31358\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"31358\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div><!-- VideographyWP Plugin Message: Automatic video embedding prevented by plugin options. -->\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos o un conjunto de pa\u00edses son fronterizos cuando adem\u00e1s de su soberan\u00eda y cultura son separados por l\u00edneas que pueden ser: terrestres, a\u00e9reas, mar\u00edtimas, lacustres (lagos) y\/o fluviales (r\u00edos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las \u00e1reas fronterizas son vigiladas para controlar el flujo de inmigrantes ilegales, al igual que el comercio il\u00edcito y el tr\u00e1fico de: drogas, armas de fuego y municiones, \u00f3rganos humanos, dinero, trata de personas, influencia, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es normal que entre paises fronterizos existan algunos con mayores recursos y crecimiento econ\u00f3mico que otros, lo que origina conflictos en los temas diplom\u00e1ticos. En las sociedades m\u00e1s visionarias como la Uni\u00f3n Europea se han generado acuerdos de cooperaci\u00f3n y de \u00abno\u00bb a las fronteras que eliminan esas desigualdades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No sucede lo mismo con Estados Unidos y los pa\u00edses m\u00e1s pr\u00f3ximos, al igual podemos resaltar el caso de los integrantes del Oriente Medio o Rep\u00fablica Dominicana con Hait\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de nuestro pa\u00eds y Hait\u00ed a\u00fan compartiendo la misma isla, las luchas del pasado por el dominio territorial y de la soberan\u00eda han dejado grandes divisiones entre ambas naciones. Aunque parezca una iron\u00eda, los vecinos haitianos son due\u00f1os del m\u00e1s cercano, diverso y tercer mercado al que tenemos acceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es responsabilidad del pa\u00eds que ha logrado avanzar m\u00e1s que sus vecinos crear pol\u00edticas bilaterales de crecimiento y desarrollo fronterizos que beneficien a ambas naciones. Rep\u00fablica Dominicana tiene dos frentes fronterizos, uno al Sur y el otro en la zona Noroeste donde reside la poblaci\u00f3n m\u00e1s pobre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa pobreza genera la migraci\u00f3n de los habitantes de los pueblos fronterizos hacia las grandes ciudades en b\u00fasqueda de mejor condici\u00f3n de vida, dejando de manera f\u00e1cil en manos de los inmigrantes ilegales del vecino pa\u00eds el territorio y de forma inconsciente, la verdadera soberan\u00eda ante la mirada inocente de nuestras autoridades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace a\u00f1os se ha estado ejecutando la Ley de Desarrollo Fronterizo como una manera de incentivar a los empresarios dominicanos a crear empresas que faciliten la sobrevivencia y convivencia en las zonas fronterizas; al cumplirse el plazo de renovaci\u00f3n de esta ley, parte de nuestros diputados y empresarios tradicionales han torpedeado y dejado en el limbo la misma, poniendo en peligro el avance logrado hasta el momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si no entendemos como naci\u00f3n, que el crecimiento y desarrollo legal de nuestro tercer mercado que es Hait\u00ed, para que nos beneficie a todos tiene que ser reglamentado y controlado por la autoridades para as\u00ed garantizar la tranquilidad migratoria fronteriza; estamos condenados a continuar mirando desde la acera de enfrente, c\u00f3mo comerciantes inescrupulosos hacen todo tipo de transacciones que da\u00f1an no s\u00f3lo la Econom\u00eda del pa\u00eds, sino que pone en peligro la credibilidad y la seguridad nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La importancia que los dominicacanos tenemos que encontrar al motivar y sostener buenas relaciones con el pueblo Haitiano es, desarrollar pol\u00edticas bilaterales de: respeto a los espacios fronterizos y a la soberan\u00eda, relaciones migratorias claras y armoniosas, crecimiento econ\u00f3mico y desarrollo humano, desarrollo legal del intercambio comercial, facilidad para el desarrollo tur\u00edstico integral y el control del tr\u00e1fico ilegal ya instituido en esos espacios que delimitan el alcance pol\u00edtico, administrativo e institucional de las dos naciones que comparten el espacio de la antigua Hispaniola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese sentido, si logramos todo lo anterior, no debe existir espacio para las retaliaciones y el odio entre naciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ROQUE J. DE LE\u00d3N B. (MAE)<br>DIPLOMADO EN T\u00c9CNICAS DE COMINICACI\u00d3N SOCIAL INTEGRAL<br>MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos o un conjunto de pa\u00edses son fronterizos cuando adem\u00e1s de su soberan\u00eda y cultura son separados por l\u00edneas que pueden ser: terrestres, a\u00e9reas, mar\u00edtimas, lacustres (lagos) y\/o fluviales (r\u00edos)&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":22133,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[746,45,2123],"class_list":["post-31358","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","tag-articulo","tag-opinion","tag-roque-de-leon"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":645,"today_views":0},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elatlantico.do\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/Roque-De-Le\u00f3n.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31358"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31358\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22133"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elatlantico.do\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}