Prostitución, delincuencia y contubernio policial en Sosúa

Juan Fernández/ articulista de El Atlántico
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En varias ocasiones y por diferentes medios, me he referido al tema que nuevamente se pone de moda en Sosúa “La prostitución”.

En esta, como en otras oportunidades que he hecho referencia al tema, vuelvo aclarar “la prostitución no es el peor de los males que tiene Sosúa” y reitero, “los peores males de aquí son la corrupción, la la doble moral de esta sociedad y la incompetencia de las autoridades.

Cuando hablo de corrupción, me refiero a la complicidad, el macutoeo y la extorsión de los cuerpos encargados de mantener el orden público, con las y los protagonistas que generan el mayor desorden.

Mientras algunos policías, incluyendo oficiales, anden detrás de las “trabajadoras sexuales” para quitarle parte del dinero que estas se buscan en su actividad, no van a tener moral ni autoridad para corregirle el mal comportamiento que asumen en las calles, que incluye: andar semidesnudas, asediar y fastidiar a los turistas; la estridencia, el escándalo y los shows que protagonizan en plena vía pública.

Mientras algunos uniformados con insignias policiales, que andan armados y que se creen Dioses, persigan a las mujeres para extorsionarlas y para obligarlas acostarse con ellos, no vamos a controlar el ejercicio de la prostitución en Sosúa.

Es bueno que los interesados en saber, sepan qué,  los llamados agentes del orden, van a las pensiones donde viven las meretrices, a buscar sus cuartos, y si algunas no resuelven, las amenazan con llevárselas presas. A decir de algunas, que lo vociferan ante los oídos de todos,  en ocasiones las torturan, retorciendole los brazos, y las someten a cosas que por aquí no se pueden decir.

Ante tal situación a las mujeres no le queda de otra que pagar la cuota, (que ya también subió, ahora es de RD$500 en adelante)y quedarse calladitas, porque también las amenazan y las someten a su acostumbrado terror psicológico.

Son unos abusadores, corruptos, dueños del mejor negocio que pueda existir y sin invertir un solo peso.

De igual manera sucede con los puntos de drogas y los colmadones que por el hecho de pagar los peajes correspondientes,  amanecen abiertos, con toda normalidad,  aún en medio de las regulaciones vigentes dispuestas por el gobierno.  Un completo desorden vehicular, algunos andan con bocinas ensordecedoras, música obscena a cualquier hora del día o la noche y nadie hace ni dice nada.

Y ni hablar de los ladrones, lo robado nunca aparece, a la víctima nunca se le da una respuesta satisfactoria,  hay un evidente contubernio con el delincuente; dame tanto y déjalo así.

Quiero reconocer que hay personas serias en la Policía, oficiales superiores que tienen vergüenza y que actúan con vocación y apegados a sus principios, pero en esa Institución no respetan a nadie, incluyendo al Director General, al Cmte. Regional y al Cmte. Local.

Lo que estoy citando es del conocimiento de las autoridades de este país, incluyendo al Presidente. Lo saben las iglesias, y los líderes comunitarios de todo género, pero nadie hace ni dice nada,  aquí se actúa en función de los intereses personales, de la conveniencia de cada quién.

Las calles de Sosúa están llenas de personas con discapacidad mental, que ofrecen un espectáculo deprimente a la vista de los turistas que nos visitan, que en varias ocasiones han roto cristales de vehículos,  han golpeado personas, y violentado el pudor cuando hasta se desnudan en plena vía.

Hay pandillas juveniles, niños y adolescentes que delinquen las 24 horas sin que nadie intervenga. A esos dementes y a esos menores que deambulan por El Batey,  no los ven los encargados de mantener el orden.

No tengo intereses económicos, ni compromisos con nadie en particular, todo el que me conoce de algún modo lo sabe, me preocupa mucho la  porque vivo y hago comunicación desde aquí, y me afecta la situación en todos los sentidos,  porque en ocasiones, los de uniformes me miran con desprecio y me han dicho groserías y me han amenazado cuando se ven descubiertos en sus malas prácticas, cuando emitimos un juicio responsable al respecto.

Voy a repetir lo que he dicho tantas veces “la fiebre no está en la sábana, sino en el enfermo”, pueden trasladar los negocios hacia donde quieran, pero ese no es el problema, es la falta de seriedad para hacer cumplir lo que dice La Ley.

Hacia donde sea que lleven a esos negocios, van a llegar los mismos problemas que tenemos en ese perímetro, para corregirlos hace falta unidad, el consenso de las autoridades del Gobierno y del Ayuntamiento.
Hay que actuar con seriedad, con valor y amor por Sosúa para corregir sus dificultades.

Hago un llamado al Presidente Luis Abinader, al conjunto de autoridades,  líderes sociales y comunitarios,  a los representantes de las Iglesias y  fuerzas vivas del pueblo de Sosúa,  hay que pasar de las palabras a los hechos, los empresarios, los inversionistas, los que más tienen, luchen por el establecimiento de un orden o lo contrario van a ser los grandes perdedores.

Necesitamos de unos agentes policiales que actúen con educación, honestidad, decencia, y que respeten, que se dirijan al ciudadano con cortesía, que generen confianza.

No podemos seguir viviendo donde la gente le tiene más miedo a un policía que al propio delincuente.

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