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PUERTO PLATA.-La constitución dominicana en su artículo 61 expresa que el Estado debe velar por la protección de la salud de todas las personas, pero cientos de ciudadanos de escasos recursos se enfrentan diario a situaciones de precariedades en los hospitales de la red pública del país.
Para muestra un botón, esta semana salió a la luz pública una imagen de un paciente tirado en el piso del área de emergencia del hospital provincial Ricardo Limardo, debido al déficit de camas por la que atraviesa ese centro de salud del “tercer nivel” en la provincia Puerto Plata.
Ciudadanos critican que el gobierno no preste atención al principal centro de salud de la provincia, al que asisten los menos pudientes que no pueden pagar un centro clínico privado cuando.
El tema no es nuevo, pues cuando el gobierno de Danilo Medina entregó el remodelado hospital con una inversión de RD$350.4 millones, en 2018, médicos agrupados en el Colegio Médico Dominicano (CMD), filial Puerto Plata, denunciaron que tras la intervención el número de camas se redujeron de 220 a 110, a pesar de que la población ha crecido el doble.
En su última visita a la novia del Atlántico, el presidente de la República, Luis Abinader, recibió una carta por parte de la filial Puerto Plata del Colegio Médico, en la que notifican al mandatario sobre las dificultades por la que atraviesa el sector salud en esta localidad.

La misiva, firmada por la doctora Juana Llibre, presidenta del CMD en Puerto Plata, denuncia precisamente la falta de camas en el hospital Ricardo Limardo, citando que la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) solo cuenta con seis camas, situación que ha llevado que pacientes mueran en pasillos por falta de espacios y ventiladores.
Asimismo, el gremio expuso sobre las precariedades del área de pediatría del hospital, citando precariamente cuenta con dos salas, cuando debería contar con un mínimo de seis y estar separadas por rango de edades.
Policlínicas
La atención primaria también no saca buena nota, ya que la mayoría de los centros de atención primaria o policlínicas carecen de persona, además del deterioro de las infraestructuras que deben ser sometidas a remodelaciones.
Por ejemplo, recientemente comunitarios de la comunidad El Toro procedieron a cerrar la policlínica de allí, ante el invidente peligro que representan las gritas en la edificación.



